
Una vez , conocí a un niño que parecía tener una personalidad autista.
Siempre sintió que poca gente lo iba a lograr entender a lo largo de su vida. Siempre le gusto perderse en un buen libro, en una melodía, o en la pared de su cuarto. Creando amigos con la sombras, soñando con volar junto con un ave.
Un día logro sentir el aire en su rostro, fue cuando se dio cuenta que todo lo que podía imaginar era posible que sucediera.
Después de ese día todo era imaginación, y todo era diversión, aunque siempre ante los ojos del público, y las voces susurrando “esta loco”.
Nunca le importo!
Lo más difícil fue explicarle a sus maestros que tanto le gustaba correr en las paginas de un libro, pero nunca en los que un niño llega a disfrutar.
Correr, volar, nadar en el océano pacifico, ángeles en la nieve del polo norte.
Un día descubrió que tanto disfrutaba ver el fondo del océano, nadar entre sirenas.
Los días pasaron, su imaginación creció.
Ahora, mientras trabaja, mientras camina, mientras da una exposición de administración, camina sobre el mar mediterráneo en compañía de Jesús.
Y de pronto, el monte Everest no luce tan alto.
Sus almas gemelas parecen entenderlo, pero siempre le dicen que llega tarde.
Tarde? Un concepto trillado para una mente tan libre.
Su concentración parece fallar a según las personas a su alrededor, pero cada detalle es ilustrado con acuarelas y pintado sobre la muralla china.
El cansancio se ve desde lejos, pero nadie sabe lo que es correr sobre los andes.
A veces sueña que tiene insomnio, pero aprovecha para nadar de nuevo.
Canta y baila sobre las nubes, ama lo que tiene, lucha por lo que no, y ama a los que brincan al mar de letras con el.
Su apariencia ha dejado de ser de un niño, y los años empiezan a notarse.
Pero en su mente abraza las sombras detrás de la puerta.
Una puesta de sol puede ser la obra de arte más grande que el mundo ha visto.
Hoy se la pasa nadando en libros, que lo transportan al universo.
Además, se pasa las horas, escribiendo un blog para la Web, solo con la ganas de imaginar y volar.
Siempre sintió que poca gente lo iba a lograr entender a lo largo de su vida. Siempre le gusto perderse en un buen libro, en una melodía, o en la pared de su cuarto. Creando amigos con la sombras, soñando con volar junto con un ave.
Un día logro sentir el aire en su rostro, fue cuando se dio cuenta que todo lo que podía imaginar era posible que sucediera.
Después de ese día todo era imaginación, y todo era diversión, aunque siempre ante los ojos del público, y las voces susurrando “esta loco”.
Nunca le importo!
Lo más difícil fue explicarle a sus maestros que tanto le gustaba correr en las paginas de un libro, pero nunca en los que un niño llega a disfrutar.
Correr, volar, nadar en el océano pacifico, ángeles en la nieve del polo norte.
Un día descubrió que tanto disfrutaba ver el fondo del océano, nadar entre sirenas.
Los días pasaron, su imaginación creció.
Ahora, mientras trabaja, mientras camina, mientras da una exposición de administración, camina sobre el mar mediterráneo en compañía de Jesús.
Y de pronto, el monte Everest no luce tan alto.
Sus almas gemelas parecen entenderlo, pero siempre le dicen que llega tarde.
Tarde? Un concepto trillado para una mente tan libre.
Su concentración parece fallar a según las personas a su alrededor, pero cada detalle es ilustrado con acuarelas y pintado sobre la muralla china.
El cansancio se ve desde lejos, pero nadie sabe lo que es correr sobre los andes.
A veces sueña que tiene insomnio, pero aprovecha para nadar de nuevo.
Canta y baila sobre las nubes, ama lo que tiene, lucha por lo que no, y ama a los que brincan al mar de letras con el.
Su apariencia ha dejado de ser de un niño, y los años empiezan a notarse.
Pero en su mente abraza las sombras detrás de la puerta.
Una puesta de sol puede ser la obra de arte más grande que el mundo ha visto.
Hoy se la pasa nadando en libros, que lo transportan al universo.
Además, se pasa las horas, escribiendo un blog para la Web, solo con la ganas de imaginar y volar.
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